Recuerdo vagas imágenes de aquellos días. La televisión en blanco y negro, el crespón negro en todas las banderas de esos días, largas colas delante de un féretro y muchas informaciones y miedo sobre qué pasaría desde ese momento. Fue el 20 de Noviembre de hace 50 años, medio siglo.
Yo era un niño y me había criado entre cuartes de la Guardia Civil y una familia que nunca estuvo vinculada directamente con la política ni en uno ni en otro bando. Aunque si que recuerdo como en casa se hablaba que en tiempos de la guerra civil mi abuelo estuvo "en un bando" y su hermano Juan estuvo en "otro bando", ya no se cual estuvo en cual, pero hasta hermanos se luchaban entre ellos en aquel terrible capítulo de nuestra historia.
Y así llegaron los buenos tiempos, cerrar aquellas muertes -Federico, hay Federico- silencio, mujeres perseguidas, hombres en el exilio, intelectuales coartados por una censura durísima, persecución a muchos por aquella temida ley de vagos y maleantes, falta de libertad en todo, hasta en lo mas elemental... todo nuevo y aires frescos de vida para las nuevas generaciones y nuestros mayores.
Hemos cruzado el océano de 50 años. Y la vida sigue, continua. Aquellas sombras tuvieron muchos hijos, algunos llegan hasta nuestros días. Muchos se quedaron en el camino, nosotros lo vivimos siendo niños y hoy, nos alegramos de un sistema que -con algunas deficiencias - sigue siendo el mejor del mundo. Nuestra democracia está viva. Posiblemente mas que nunca, porque es verdad que 40 años tampoco fue capaz de doblegar la libertad de un pueblo. La de hoy.

No hay comentarios:
Publicar un comentario