A este maremoto de protestas justificadas se tuvieron que unir -especialmente en Madrid- los canallas de la ultraderecha que siembran odio, insultos, agresiones y escalofríos por eso de que no saben lo que hacen y hacen lo que saben, aunque el Señor los perdone por eso mismo. Los muy cabrones se meten donde ven una masa de personas y a los gritos insultantes le suman alguna que otra "bandera con el pollo", para hacerse fuertes y dinámicos. Sabiendo que hay una ley que prohíbe muy bien todo lo que tenga que ver con símbolos del régimen anterior.
Mas allá de todo esto, claro que a Ceuta la llevamos en el corazón. Y claro que el gobierno de España ha cometido errores y sigue cometiendo errores ante una situación extraordinaria que muchos no habían visto nunca y que aún no sabemos como acabará. Tendremos en cuenta lo que esté haciendo el gobierno y como corresponda, cada uno, así le votará en las próximas elecciones generales.
Por cierto, mas que justificados los nervios de los ceutíes por lo que están soportando en sus calles y en sus casas. La tensión que se vive en el paisaje de la ciudad y las violaciones de niñas -muchas menores- absolutamente inadmisible a todas luces, además de los robos y agresiones que vienen padeciendo los paisanos caballas.
Así las cosas, claro que llevamos a Ceuta en el corazón. Y tendrán que salir los que entraron ilegalmente, tendrán que escucharse a los que pidan asilo humanitario y tendrán que protegerse a los y las menores, sea como sea.
Una situación difícil, si. Pero en España hemos salido de situaciones difíciles. Llevando la unidad máxima posible de ciudadanos, incluso de partidos políticos y con los agentes de la seguridad del Estado, con un convenio de pesca con marruecos que cada año es peor y un cable que sale desde Tarifa, todos tenemos la fuerza que tenemos, la salud que tenemos y sobre todo, llevamos a Ceuta en cl corazón.






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