Todos hemos tenido y tenemos el referente de personas mayores en nuestra vida que, por uno u otro motivo, han supuesto algo importante en episodios vitales. Claro que para mi tengo en el alma a gente como mis abuelos paternos -los maternos casi ni les conocí- o a don Antonio de Sola Shakery que tanto me enseñó a caminar por la vida y otros tantos de los que guardo estampas en un rincón de mi corazón.
Sin embargo me acuerdo mucho de una señora que supuso mucho y significó bastante en aquellos años de finales de los 60 y principios de los 70 del siglo pasado. Doña Josefa Illesca. Así era como se le conocía aunque su nombre real era el de dña. Josefa Gil Navas. Lo de "Josefa Illesca" le era superpuesto porque su esposo se apellidaba así; don Manuel Illesca Cintrano, que era carabinero (hoy Guardia Civil) y natural de Casares.
Dña. Josefa Illesca era de Genaguacil, en la provincia de Málaga y por los designios de la vida un día fueron a parar muy cerca del mar, en la misma Calle Cervantes de Puente Mayorga y justo detrás de la casa de mi familia; la casa de mis bisabuelos, mis abuelos, mis padres y mis tíos...
Aunque ella tendría 80 años y no se si algo mas y yo a penas 10 años, un día fui a parar a su casa -no puedo recordar por qué motivo- y comenzamos una amistad entre unas generaciones muy dispares, pero que se complementaban muy bien. Una de las cosas que me enseñó en parte Dña. Josefa fue a conocer y acercarme a la poesía. Despediré este texto con una poesía de las que ella creó y que me aprendí de memoria hace mas de 50 años. Pero también me dio consejos de la vida, de la familia, de las vicisitudes que hemos de superar los seres humanos. Dña. Josefa fue una buena profesora de esas cosas que no te enseñan en el Colegio y que hay que aprender en el caminar de la vida...
Pero déjenme decirles que esta mujer fue un ejemplo en muchas cosas. Tuvo 12 hijos de los cuales les sobrevivieron 6 en esos duros tiempos de tantas dificultades en nuestro país. Tuve especial relación con sus hijas Gloria -la última que se nos fue hace pocos años- y Manolita. Manolita estuvo siempre en cuerpo y alma dedicada a la familia y especialmente a su madre y recuerdo muy bien que ella fue la que le hacia algún "mandado" a mi madre cuando yo aún ni gateaba. Ella le compró a mi madre muchos botes de la papilla que a mi me hizo crecer. Guardo aún un bote de hace mas de 60 años que me regaló la misma Manolita y que ella guardó por décadas.
Doña Josefa fue un ejemplo para toda una generación de supervivientes de una guerra que enfrentó a hermanos en un mismo país. Primero se marchó su esposo, don Manuel Illesca y luego ella se quedó con el nombre con el que me honró con su amistad; Dña. Josefa Illesca. Un día se nos fue, pero en mi dejó huella y un cariñoso recuerdo que de vez en cuando me viene a la cabeza. Como aquella poesía de la que me aprendí algunos de sus párrafos...
"...vivir, es sufrir/ y pasando de los 80 en vez de vivir es morir/ Te sientas en una silla y piensas.../ te casas, crias a los hijos con todo el amor del mundo/, crecen, se hacen mayores/cosa natural se van casando/el amor de los padres, atrás se va quedando/para que vivir tantos años, para tantos desengaños...!!!"
Lo dijo ella bien, cosas de la vida.
(La imagen ha sido captada de internet. No es de Dña. Josefa, pero la he cogido por su parecido, a mi me inspira a Dña. Josefa Illesca)

1 comentario:
Mi abuela materna junto con mi abuelo Manuel fueron personas muy queridas en la bda.de Puente Mayorga su casa siempre abierta a todos los y vecinas y vecinos .Recuerdo que siempre había gente allí .Recuerdo que pasaban consulta algunos médicos de cabecera y tenía una vitrina con medicinas.Mi abuela fue una mujer muy adelantada a sus tiempos escribía poesías,era gran amante de la radio .Mi nombre se lo debo a una de las protagonistas de esas novelas radiofónicas que tanto le gustaban.
Publicar un comentario