Para ti que sabes que se
quien eres y a que te dedicas. Que me conoces bien aunque no tanto
como yo a ti... “como si te hubiera pario”, que dirían tu
mare y la mía.
Para ti que no tienes
escrúpulos, sentimientos ni honor. Que te dan igual ocho que
ochenta, que pisoteas, que engañas, manipulas y que utilizas para
tus intereses. Para ti que entre todos lo creamos y el solito se
alistó.
Para ti que tanto sabes
de traiciones, tramas, conspiraciones, mentiras, estrategias,
manipulaciones y bajezas de la sociedad.
Para ti que pisoteas sin
escrúpulos ni estómago. Que tan bien tienes tu tiempo medido, tu
espacio y tu ubicación. Para ti que no sabes hacer otra cosa mas que
miserias, sin mas. Por mucho oropel que te rodee, qué poco luce el
brillo de tu rostro.
Para ti que tienes esa
maldad, ese odio, ese afán desmedido de ataques burlescos y
golferias diversas que no responden mas que a tu propia frustración.
La misma de cuando mas jovencito y te meabas en los pantalones...
pobre de ti.
Porque siempre,
afortunadamente, hay una voz, una mirada, una imagen y un gesto. Por
eso se que eres tu, sin mas. El mismo de siempre, al que desprecio y
veré derrotar...
Estoy sentado en el
bordillo de piedra de la puerta de mi casa. Mi casa de siempre, en la
que sigo estando. No como tu. Y veo de lejos venir tu cadáver...
como dice la memoria popular o el sabio refrán.
A las dos cosas, lo mismo
que a la paciencia, soy buen aficionado. Y desde hace años. Te estoy
esperando...












