Ayer se cumplió dos años de las concentraciones del 15 de Mayo de 2011 que dieron paso a una nueva forma de ver la política y la sociedad española. Fue la explosión de una revolución social que llenó nuestras calles y plazas y que crearon un espíritu de libertad y de poder en la calle como no se había visto hasta entonces desde, posiblemente, los primeros años de la democracia que va camino de cumplir los 40 años.
Se plantearon soluciones, alternativas, propuestas e ideas que, en la inmensa mayoría de los casos, han quedado aún en eso, en propuestas sin respuestas.
El espíritu de esa libertad, de las peticiones -en su mayoría justas y creíbles- sigue reinando en el aire de esas plazas y calles en las que algunos estuvimos en alguna ocasión.
Muchas de esas propuestas luego se canalizaron como peticiones a los gobernantes en varias mareas. Marea blanca, marea verde, marea naranja... han sido reclamaciones sectoriales por nuestra educación, sanidad, justicia que aún no han encontrado las respuestas de nuestros gobernantes. Sobre todo de los gobernantes estatales y regionales.
Creo que el espíritu sigue vivo. Y me alegro. Tendremos que cambiar muchas cosas después de casi 40 años de libertad y democracia que, parece, pasan por cambios en nuestra Constitución que den paso a cosas importantes como la definitiva remodelación de la administración pública, la eliminación del Senado y de las Diputaciones, la instauración de listas abiertas y un montón de cosas mas.
Pero mientras el espíritu sigue reinando en el aire, no muy lejos de las nubes, nuestros políticos están mirando para otra parte. Una pena.











