Poco a poco se ha avanzado en algunas cuestiones en los últimos años, obviamente. Pero han sido pasos pequeños, pasos que no terminan de curar las heridas de tantos años, de siglos, de milenios...
Este 28 de Febrero nuevo, con la Casa de Blas Infante que conoceré en las próximas semanas, con el pregón gaditano de un enamorado de todo lo nuestro y al que han atacado desde la extrema derecha desde donde lo han querido matar, con la savia de nuestra gente mayor y el respeto hacia los que se van -nos vamos- poco a poco de este perfil de tierra en la que dejaremos lo que hemos sembrado, sin mas. Este 28 de Febrero también es especial porque no hay uno que sea igual al anterior.
Seguiremos con la bandera, símbolo de lucha y de respeto a esta tierra de tantos años, hasta que tengamos un sorbo de aliento y el sol siga pegando sobre nuestra cara en este sur de Europa donde los amores se pierden entre los vientos que soplan por estas tierras...

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