Hay cosas que no se tocan. Las cosas de comer no se tocan y con las cosas de comer no se juega, que diría mi abuela. Y si se tocan tiene que ser en mejoría de la mayor parte de la sociedad, en mejoría de los mas vulnerables, de los que no tienen para pagar la cuota mensual de la salud privada que también se aprovechan, malditos ellos, de las necesidades de la gente.
Y una cosa así es lo que está pasando en mi tierra Andalucía en los últimos años, merced a la política de gestión que en este campo se mueven quienes nos administran desde la propia Junta de Andalucía en los últimos tiempos. Y no, rotundamente no.
El gravísimo problema de los cribados sobre las mujeres de nuestra comunidad en pos de detectar el cáncer de pecho, el cierre constante y a aminoración de servicios públicos en los centros de salud, en los hospitales, la falta de atención en especialistas y las largas colas de espera, el fraccionamiento de contratos pos-covid que abrieron causas judiciales en varias provincias andaluzas... todo esto es un rosario de desmanes que no tiene parangón en nuestra democracia desde que se gestionó la salud universal para todos.
La salud es una cosa muy seria, los niños, mayores y jóvenes, todos estamos bajo el mismo paraguas que nos defiende y protege nuestra Constitución. Y lamento que a algunos no les guste nuestra Constitución, la mejor que tenemos hasta ahora.

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