Paco Mena está hecho de otra cosa. No es un ser humano normal. Al margen de su familia, a la que sé que adora, su trabajo - del que sobrevive hace muchos años- y sus amigos infinitos por todos los rincones; Paco está comprometido con la lucha social desde hace décadas. Ha sobrevivido a muchos ministros, presidentes y políticos de todos los colores. Su lucha, su esfuerzo y su dedicación a los mas vulnerables es una realidad permanente. Su referencia moral es una verdad como un templo al que no pueden tumbar.
Por el camino de todos estos años se le han ido de este mundo gente maravillosa que le acompañaron en la travesía dura de luchar contra los narcos, las mafias, las pateras y el narcotráfico como tal. Todos -los que se fueron y los que están- son gente que merecen el respeto y la dignidad de la difícil tarea que llevan a cabo.

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