Cuando era niño, hace ya algunos años, aprendí a amar la radio por medio de la entonces Radio Algeciras en Onda Media. Las voces de Maribel Solís. Juan Carlos Narváez, Pepe Ojeda, Antonio García y tantos y tantos me enamoraron del mejor medio de comunicación que pueda existir: la radio.Siempre me encantó la música, el debate, la noticia, el evento transmitido y hasta de vez en cuando escuchaba alguna radionovela de esas de tantas pasiones, los amores, las traiciones y no sé que cosas más.
Pues una cosa así es lo que ahora está haciendo el Regidor de mi ciudad con la buena profesionalidad de los trabajadores de la empresa municipal Multimedia: cada día, un ratito de moralina, de mitin de pre-campaña que suena y huele a caduco y una explicación de porqué se “inaugura una puerta en un colegio”, el color de los granos de arroz de la paella de los pobres parados o el color del bichito “picudo” que se está cargando las palmeras de medio mundo. Lamentable, señores.
Este no es el canal de televisión del presidente de Venezuela, Hugo Chávez ni el Canal 3 de la televisión cubana con los eternos discursos de Fidel. Esta es una radio municipal y plural, en la que nunca se protagonizó especialmente a ningún partido político ni se “liberó” la adrenalina de un intenso pleno.
Eahh, ya está. Ya lo soltado todo, ya me justifico ante Dios y mis vecinos, sigo con mi conciencia, haciendo lo que me sale del forro con el dinero de todos los ciudadanos, y que nadie me diga nada, que me busco un poema, te mando una carta o te lanzo un dardo.
Da igual, todo forma parte del guión de la radionovela del año y, posiblemente, del decenio. La pena es que no se den cuenta que todas las radionovelas tienen un final. Y a veces, por mucho que busque los tornillos perdidos, no se logra encajar la ventana dentro del marco.
Viva la radio siempre viva. La mía de ayer y la de siempre. Y vivan los buenos profesionales de siempre. Ellos saben que los quiero.











